¿La competitividad se juega en los detalles?
Podes no saber nada de economía, pero si hay algo que todos tenemos claro es que Uruguay es un país caro.
En ese contexto, la semana pasada el gobierno presentó un proyecto de ley de competitividad e innovación con un objetivo claro: bajar costos y mejorar el clima de negocios.
El enfoque es interesante porque cambia la forma de encarar el problema. En lugar de buscar soluciones desde la macroeconomía, como subir el dólar o regular menos, la apuesta está en lo micro: mejorar cómo funcionan los procesos, los trámites y los controles en el día a día, especialmente en las operaciones de comercio exterior, como importaciones y exportaciones.
Por eso, las medidas van directas a ese problema. Por un lado, se busca reducir la burocracia. Se eliminan certificados en varias operaciones y se sustituyen por declaraciones, lo que acorta tiempos. A esto se suma la digitalización de trámites, lo que elimina el uso de papel y facilita la gestión de miles de operaciones al año.
Además, se promueven cambios para disminuir costos financieros. Hoy, muchas empresas tienen que pagar impuestos antes de recibir la mercadería. Con las nuevas medidas, podrán pagar después de recibirla, lo que significa que no van a necesitar adelantar plata ni financiarse para importar.
También se apuesta por controles más inteligentes. En lugar de inspeccionar todas las operaciones, se priorizarán aquellas con mayor riesgo, reduciendo demoras sin eliminar la supervisión.
En conjunto, el gobierno estima que estos cambios pueden generar un ahorro de unos USD 20 millones anuales para el sector privado.
El proyecto será enviado al Parlamento antes del 31 de mayo y, mientras tanto, el gobierno abrió una instancia de diálogo con el sector privado que se extenderá hasta el 24 de abril.
SOFIA KATZENSTEIN