Una guerra lejana, efectos cercanos
La guerra en Medio Oriente está generando fuertes movimientos en los mercados internacionales y sus efectos ya empiezan a sentirse en Uruguay. Aunque el país está lejos del conflicto, la suba del petróleo y la mayor incertidumbre global terminan impactando también en la economía local.
Como explicó Agustín en la columna de la semana pasada, el conflicto disparó el precio del petróleo y generó fuertes movimientos en los mercados globales, con valores casi 50% más altos que a principios de año.
¿Por qué es tan importante? Para Uruguay, que importa la totalidad del petróleo que consume, el impacto es directo. Si los precios internacionales se mantienen altos, es probable que el gobierno termine trasladando parte de esa suba al precio de los combustibles, de manera escalonada. Como el petróleo es un insumo clave para casi toda la economía, cuando aumentan los combustibles, el impacto se extiende rápidamente: aumenta el precio del transporte, suben los costos de producción y, como consecuencia, aumenta también el costo de vida.
Otro canal por el que ya se está sintiendo el impacto es el dólar. Desde el 28 de febrero, cuando comenzaron los ataques aéreos en Irán, el tipo de cambio pasó de niveles cercanos a $38,7 a $40,6 el viernes pasado, una suba de casi 6% en apenas dos semanas. En contextos de mayor incertidumbre global, los inversores suelen refugiarse en activos considerados más seguros, como el dólar, lo que tiende a fortalecerlo.
¿Qué podemos esperar? Depende de cuánto dure el conflicto. Si la tensión prolonga en el tiempo, el petróleo podría mantenerse en niveles elevados durante varios meses, con más presiones inflacionarias, tasas de interés más altas y un contexto económico más incierto.
SOFIA KATZENSTEIN