El mercado ajusta el escenario, caídas y giros en tasas
La semana pasada fue la cuarta consecutiva con bajas en las bolsas de Estados Unidos, mientras que Europa también registró caídas. La guerra en Irán continúa y esto sigue afectando a los mercados globales.
El petróleo se mantiene en niveles muy altos, al igual que el gas natural y los productos dependientes del tránsito por el estrecho de Hormuz. A medida que el conflicto se prolonga, los efectos se vuelven más persistentes y el daño a la economía, mayor. Esta semana, los ataques escalaron hasta afectar la infraestructura energética en ambas partes, lo que indica que el conflicto continúa intensificándose y no lo contrario.
El indicador GDPNow de la Fed de Atlanta estimó un crecimiento de 2,3% para el primer trimestre en Estados Unidos, corrigiendo a la baja respecto a estimaciones previas. A medida que se publican nuevos datos económicos, este indicador se ajusta dinámicamente. La lectura anterior proyectaba un crecimiento de 2,7%.
Tanto el Banco Central Europeo como la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra decidieron mantener sin cambios las tasas de interés en sus respectivas regiones. Sin embargo, ante la posible presión inflacionaria derivada del aumento en los precios de la energía a nivel global, la probabilidad de futuras subas de tasas ha superado a la de nuevos recortes. El mercado enfrenta hoy un escenario más desafiante: crecimiento moderado, presión inflacionaria por energía y tasas que podrían dejar de bajar. Este combo suele ser incómodo para los activos de riesgo.
En este contexto, las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense aumentaron durante la semana: el rendimiento a 10 años se ubica en 4,40%, mientras que el de 30 años se acerca al 4,95%.
¿Qué mirar en los próximos días?
El foco principal de los mercados seguirá siendo la evolución de la guerra en Irán y su impacto en los precios del petróleo y otros activos.
En cuanto a los datos económicos, la próxima semana se publicarán indicadores PMI en Europa, y se conocerá la inflación de febrero en el Reino Unido.
AGUSTIN QUEIJO